Un objeto puede romperse, puede perderse, hacer mal su
función y por ende desaparecer de nuestras vidas. Un gran
diseño es el resultado de la combinación de emoción y
función. Así es como su valor trasciende lo que pudo haber
costado o el material del cual esta hecho. Un buen diseño
tiene esta característica de crear conexiones emocionales con
las personas.